Tomás Gutiérrez Alea

“El cine es un instrumento valiosísimo de penetración de la realidad. ¿Cómo podría explicarlo? El cine no es retratar simplemente. El cine es manipular. Te da la posibilidad de manipular distintos aspectos de la realidad, crear nuevos significados, y es en ese juego que uno aprende lo que es el mundo. Yo tenía muchas inclinaciones: por la música, por la literatura, por la pintura, incluso por las cosas manuales: la mecánica, la carpintería, los trucos de magia, todas esas fueron cosas que poblaron mi niñez. Tenía una aparente dispersión. Sin embargo, todo eso se sintetizaba en el cine y el día que tuve por primera vez una cámara de 8 mm en las manos fue la revelación, la certeza de lo que iba a ser, porque a través del cine podía desarrollar todas esas inclinaciones conjuntamente”
Gutiérrez Alea nació en La Habana el 11 de diciembre de 1928, en el seno de una familia acomodada de ideología progresista. Tras graduarse en Derecho en la Universidad de la Habana en 1951, estudió cine en el Centro Sperimentale di Cinematographia en Roma, graduándose en 1953. Tuvo una importante influencia del neorrealismo italiano, y grabó su primera película en Roma con su futuro colega cubano Julio García Espinosa, con el que codirigió la película documental “El Mégano”. Con el triunfo de la Revolución cubana comandada por Fidel Castro en 1959, Gutiérrez Alea, Espinosa, y otros jóvenes cineastas fundaron el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC). Como partidarios convencidos de la Revolución, el ICAIC era un colectivo de cineastas que creía que la película podía ser la forma de arte moderna más importante y el mejor medio para difundir el pensamiento revolucionario entre las masas. La película “Esta tierra nuestra” fue el primer documental realizado tras el triunfo revolucionario. El ICAIC se centró sobre todo en los documentales y los noticieros en sus años iniciales, pero se dedicó eventualmente a la producción de las películas narrativas, incluyendo “Historias de la Revolución” (1960) primera película de ficción del ICAIC, y “Doce sillas” (1962).
La primera película trascendente de Gutiérrez Alea,” Muerte de un burócrata” (1966) viene a ser una especie de homenaje a la historia de la comedia cinematográfica, e incluye alusiones directas al trabajo de Buster Keaton, Laurel & Hardy, Luis Buñuel, y de muchos otros. La historia sigue una trama basada en la confusión de un hombre joven vagando por oficinas burocráticas para exhumar el cadáver de su tío al haber sido enterrado con su tarjeta de identificación. La película se convierte en una sátira penetrante contra la burocracia del Estado.
Su siguiente película, “Memorias del Subdesarrollo” (1968) es indudablemente su obra maestra. Es también la primera película cubana que se exhibirá en los Estados Unidos desde la Revolución. De acuerdo con la novela de Edmundo Desnoes, la película muestra la vida intelectual de un burgués de moral ambigua en La Habana en el período del tiempo entre la invasión de Bahía de Cochinos y la Crisis de los Misiles. El protagonista está poco dispuesto a tomar una postura política unidireccional, y con todo continúa desdeñando el país que le rodea que se está volviendo al revés y subdesarrollado. Su vida se descolora en el nihilismo, convirtiéndose en una personalidad que no tiene ningún papel en la nueva Cuba.
En sus propias palabras, Gutiérrez define la película como “un collage con un poco de todo”. Gutiérrez utiliza una rica variedad de estilos fílmicos en la película, pasando de las secuencias narrativas de estética que utilizan enfoques fijos tomados de cámaras de mano a las secuencias del montaje de agitación evocadoras de las películas de los cineastas soviéticos tempranos tales como Sergei Eisenstein. Hace uso de varios tipos de medios incluyendo fotos inmóviles, imágenes de archivo y gran cantidad de noticieros, los clips de las películas de Hollywood, y los discursos grabados de Fidel Castro y John F. Kennedy, creando una apariencia de desorden en el lenguaje de la película que está en claro contraste con el estilo de Hollywood.
Aunque la crítica de la sociedad revolucionaria y del individuo cubano estaba en el fondo no sólo de “Memorias del subdesarrollo”, sino de todos sus trabajos, Gutiérrez Alea no deja de ser un partidario dedicado del socialismo cubano. Pero sus trabajos no se podían describir como mera propaganda. En las décadas siguientes, Gutiérrez dividió su tiempo entre la creación de sus propias películas y enseñando a jóvenes promesas del cine en el ICAIC.
En 1972 y 1976, respectivamente, Gutiérrez terminó dos películas históricas, “Una pelea cubana contra los demonios” y “La última cena”. Ambas ambientadas en la Cuba colonial española, las películas analizan las contradicciones y la hipocresía en la sociedad cubana más allá del imperialismo, de la religión, y de la esclavitud.
“Hasta cierto punto”(1984) era el siguiente trabajo acertado de Gutiérrez. En un acercamiento similar a las “Memorias del subdesarrollo”, cuenta un cuento semi-autobiográfico sobre el amor entre un cineasta documental y una documentalista (interpretada por la esposa de Gutiérrez Alea, Mirta Ibarra).
En los primeros años 90, Gutiérrez enfermó, viéndose obligado a codirigir sus dos películas siguientes con su amigo Juan Carlos Tabío. La primera, “Fresa y Chocolate” (1993) se convirtió en la primera película cubana nominada para los Oscars de la Academia para la mejor película extranjera. La historia de la película se centra en la relación conflictiva entre un estudiante marxista convencido y un artista ostentosamente gay. La última película del cineasta cubano, “Guantanamera”(1995), emplea elementos ya tradicionales, tales como una trama interrelacional y una comedia romántica para llegar a un acercamiento más sutil hacia los viejos blancos de Gutiérrez: el subdesarrollo y la burocracia.
Titón, como lo conocían sus amigos, murió a la edad 68 años el 16 de abril de 1996. Fue enterrado en el Cementerio de Colón, en La Habana.
Filmografía: La caperucita roja (1947) – Curta. El fakir (1947) – Curta. Una confusión cotidiana (1950) - Curta, baseada na novela de Franz Kafka. Il sogno de Giovanni Bassain (1953). El Mégano (1955) - Película documental, en colaboración con Julio García Espinosa, Alfredo Guevara, José Massip. La toma de La Habana por los ingleses (1958) - Película documental. Esta tierra nuestra (1959) - Película documental. Historias de la revolución (1960) - Ficción, 81 minutos. Asamblea general (1960) - Película documental, 14 minutos. Muerte al invasor (1961) - Película documental, 16 minutos
Las doce sillas (1962) - Ficción, 97 minutos. Cumbite (1964) - Ficción, 82 minutos
Muerte de un burócrata (1966) - Ficción, 85 minutos. Memorias del Subdesarrollo (1968) - Ficción, 97 minutos. Una pelea cubana contra los demonios (1971) - Ficción, 130 minutos. El arte del tabaco (1974) - Película documental, 7 minutos. La última cena (1976) - Ficción, 120 minutos. De cierta manera (1977). Los sobrevivientes (1979) - Ficción, 130 minutos. Hasta cierto punto (1983) - Ficción, 88 minutos. Cartas del parque (1988) - Ficción, 88 minutos. Contigo en la distancia (1991) - Ficción, 27 minutos. Fresa y Chocolate (1993) - co-dirixida con Juan Carlos Tabío, Ficción, 110 minutos. Guantanamera (1995) - co-dirixida con Juan Carlos Tabío, Ficción, 101 minutos.
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